En España, 1 de cada 3 viviendas tiene una instalación eléctrica de más de 24 años de antigüedad y aproximadamente 1 de cada 10 viviendas presenta una instalación con una antigüedad mayor de 35 años. Datos muy significativos, si pensamos que las necesidades de consumo cuando se diseñaban estas instalaciones nada tenían que ver con los requisitos actuales, dado el incremento del equipamiento actual en aparatos eléctricos: vitrocerámica, secadoras, cargadores de baterías, aspiradoras, impresoras, etc.

54079-600-401La imagen actual de las viviendas revela que existe un alto porcentaje de tomas de corriente e interruptores modificados, especialmente en salones, dormitorios y cocinas, modificaciones, que en su mayoría son realizadas por los propios usuarios de la instalación sin ningún control técnico. Además, el estudio refleja el desconocimiento generalizado que tienen los “usuarios en general” de la instalación eléctrica y de la instalación de telecomunicaciones de su vivienda (potencia de la instalación, potencia contratada, número de circuitos, etc. y en menor medida de las tomas de telefonía y de TV, ubicaciones de las tomas eléctricas, etc.).

Estos aspectos unidos a la utilización “generalizada” de ladrones, alargaderas y enchufes múltiples en el 74% de los salones y el 62% de los dormitorios, no sólo representa un problema funcional sino que puede dar lugar a riesgos que afecten a la seguridad de las personas, derivados de sobrecargas y sobrecalentamientos, que pueden desencadenar incendios.

En España, 1 de cada 3 viviendas tiene una instalación eléctrica de más de 24 años de antigüedad y aproximadamente 1 de cada 10 viviendas presenta una instalación con una antigüedad mayor de 35 años. Datos muy significativos, si pensamos que las necesidades de consumo cuando se diseñaban estas instalaciones nada tenían que ver con los requisitos actuales, dado el incremento del equipamiento actual en aparatos eléctricos: vitrocerámica, secadoras, cargadores de baterías, aspiradoras, impresoras, etc.

54079-600-401La imagen actual de las viviendas revela que existe un alto porcentaje de tomas de corriente e interruptores modificados, especialmente en salones, dormitorios y cocinas, modificaciones, que en su mayoría son realizadas por los propios usuarios de la instalación sin ningún control técnico. Además, el estudio refleja el desconocimiento generalizado que tienen los “usuarios en general” de la instalación eléctrica y de la instalación de telecomunicaciones de su vivienda (potencia de la instalación, potencia contratada, número de circuitos, etc. y en menor medida de las tomas de telefonía y de TV, ubicaciones de las tomas eléctricas, etc.).

Estos aspectos unidos a la utilización “generalizada” de ladrones, alargaderas y enchufes múltiples en el 74% de los salones y el 62% de los dormitorios, no sólo representa un problema funcional sino que puede dar lugar a riesgos que afecten a la seguridad de las personas, derivados de sobrecargas y sobrecalentamientos, que pueden desencadenar incendios.

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